Martes, 27 Enero 2026 11:08

Puebla: Entre el fuego del "viajado" y el mensaje del narco

Escrito por Henry Sánchez Ortiz

​Puebla capital se ha convertido en un escenario surrealista donde la tragedia y la desidia compiten por el titular del día. 

Lo que vivimos este fin de semana no es una "racha de mala suerte", es la radiografía de una ciudad que se le está escapando de las manos a la administración de Pepe Chedraui.

​Empecemos por lo sagrado. 

Que un sujeto, presuntamente bajo los efectos de sustancias, haya podido prenderle fuego a la puerta de la Catedral de Puebla a plena luz del día, no es solo un acto de vandalismo; es un insulto a la inteligencia ciudadana. ¿Dónde está la inteligencia policial en el primer cuadro de la ciudad? Si un "marihuano" con un encendedor puede poner en jaque el patrimonio histórico más importante del estado, ¿qué nos espera frente a la delincuencia organizada?

​Y hablando de crimen, mientras las llamas consumían madera centenaria en el Zócalo, en las juntas auxiliares el hampa escribía su propia ley. 

El hallazgo de un cuerpo embolsado en San Pablo Xochimehuacán con la firma de "Los Ramoncitos" es un recordatorio sangriento de que en Puebla hay zonas donde la policía no entra, pero el narco sí legisla. 

El mensaje es claro: ante la incapacidad de la autoridad para frenar a los delincuentes, los grupos criminales ya empezaron a aplicar su propia "limpia".

​Pero la podredumbre no es solo institucional, es social. El abandono de Jaqueline, una mujer de 50 años con epilepsia, "tirada" por su propia familia en el Bulevar Norte, nos escupe en la cara la falta de alma de una sociedad que se desmorona. ¿Qué respuesta tiene el DIF ante esto? ¿Dónde están los programas de protección a grupos vulnerables cuando la familia, el núcleo básico, decide que un enfermo es basura?

​Mientras esto sucede en las calles, en el Congreso el debate se distrae con el "Efecto Lidya Valdivia". Sí, el engaño de Lidya fue indignante y costoso, pero la premura por legislar la "Ley Salvatori" parece más un paliativo emocional que una solución de fondo. El llamado a la prudencia de García Parra es sensato, pero llega en un momento donde la ciudadanía no quiere mesas de diálogo, quiere resultados.

​Puebla está bajo el fuego, bajo el narco y bajo la indiferencia. Si el alcalde Chedraui no entiende que gobernar es más que tomarse la foto con empresarios, la capital seguirá siendo la "ciudad de los ángeles"... pero solo de nombre, porque hoy parece más el patio de recreo del caos.

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