Domingo, 04 Enero 2026 13:33

¡Ojalá y les paguen con sal! (Y otras verdades que la lengua nos calla)

Escrito por Henry Sánchez Ortiz

¡Qué tal, mis queridos súbditos de la corrección política y el discurso de tres pesos! Aquí nos tienen, en pleno inicio de 2026, estrenando calendario pero cargando los mismos vicios de siempre.

Porque si algo sabemos hacer bien en esta bendita tierra es hablar por hablar, sin saber que cada que abrimos la boca, la historia nos está dando un zape.

Hoy nos pusimos intelectuales (no se acostumbren) para desmenuzar lo que realmente dicen nuestros políticos y ciudadanos de a pie cuando juran y perjuran. Agárrense, que aquí vienen los significados que ni en la mañanera les explican.

¡Ojalá!: El rezo de los cínicos.

Cada vez que un funcionario de medio pelo promete que "ahora sí" bajará la inseguridad, suelta un suspirado: "¡Ojalá!". Lo que el muy cínico no te dice es que está invocando al mismísimo Alá (law šá lláh: "Si Dios quiere"). En pocas palabras: te están diciendo que tu bienestar no depende de su gestión, sino de un milagro divino. El problema es que aquí, entre tanto "ojalá", los que nunca quieren son los que firman los cheques.

​Trabajo: El suplicio que nos venden como "honor".

¿Sienten que llegar a la quincena es un calvario? ¡Felicidades, tienen razón! La palabra trabajo viene del tripalium, un instrumento de tortura de tres palos. Sí, señores, trabajar es, por definición, sufrir. Por eso, cuando vean a un diputado "trabajando" (o sea, durmiendo en su curul), entiendan que el pobre está huyendo del tormento. ¡Qué sacrificio el suyo! Se entregan tanto al "no sufrir" que terminan por no hacer absolutamente nada.

​Salario: Migajas para los salados.

Si tu sueldo no te alcanza ni para los pasajes, agradece que no vives en la antigua Roma. El salario era un puñado de sal para conservar la carne; hoy, el salario apenas sirve para conservar la cordura. Eso sí, a nuestros próceres les encanta frotarnos "sal" en la herida cada vez que se autorizan bonos de fatiga mientras a ti te recetan "austeridad". Nos dan el salero vacío mientras ellos se quedan con el filete.

​Candidato: El mito de la "pureza" electoral.

Esta es la joya para este 2026 electoral. Candidato viene de candidus: "blanco, reluciente". En Roma, los aspirantes usaban una toga blanca para jurar que eran más limpios que una sábana nueva. Hoy, nuestros candidatos usan filtros de Instagram y mil asesores, pero la "toga" les dura blanca lo que tarda en salir el primer video recibiendo sobres amarillos. De candidus no tienen ni la intención, y de "blancos" solo tienen los ojos cuando les preguntamos: ¿De dónde sacaron tanta lana para la campaña?

​Así que ya lo saben: la próxima vez que escuchen a un político, no le crean a sus promesas, créanle al diccionario. En este teatro de lo absurdo, entre la tortura del trabajo y la fe en los milagros, lo único puro que nos queda es el sarcasmo.

​¡Salud! (Y no lo digo por cortesía, sino para ver si alguien nos vacuna contra la amnesia colectiva antes de llegar a las urnas).

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