Entre bombas molotov y casonas en llamas, la sombra del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) parece alargarse sobre la Angelópolis, pese al hermetismo oficial que raya en el encubrimiento.
Apenas han pasado 12 horas desde que el estado se convulsionó con bloqueos y quema de vehículos tras el reporte de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, ‘El Mencho’. Aunque el discurso oficial se empeña en desvincular los hechos de esta madrugada con la estructura criminal del CJNG, la sincronía de los ataques sugiere una realidad mucho más cruda que el Ayuntamiento prefiere no nombrar.
El primer acto de violencia se registró en la colonia Lomas Flor del Bosque. Sujetos desconocidos lanzaron bombas molotov contra la unidad 12 de la Ruta 18.
Si bien las autoridades reportan que el daño fue "menor" y solo afectó la pintura, el uso de artefactos incendiarios en el transporte público es una firma clásica de intimidación que Pepe Chedraui y su gabinete de seguridad no han querido etiquetar como terrorismo urbano o presencia delictiva organizada.
Casi simultáneamente, una casona abandonada en la 15 Oriente, entre la 2 Sur y la 16 de Septiembre, se convirtió en una pira. Aunque se argumenta que el incendio fue facilitado por "hojarasca y cartón", la falta de una causa clara y la temporalidad del siniestro dejan una pregunta en el aire: ¿Es descuido o es una distracción estratégica?
Mientras los cuerpos de emergencia controlaban las llamas después de una hora de labores, el vacío informativo por parte del gobierno municipal alimenta la sospecha. ¿Está la capital blindada o simplemente está siendo ignorada por sus gobernantes ante la incursión de grupos de alto impacto?
Por ahora, en la Puebla de Pepe Chedraui, los incendios no tienen culpables y las bombas molotov parecen ser tratadas como simples "vandalismos", mientras la sombra del cartel más poderoso de México parece ya haber cruzado la aduana de la ciudad.
