Lunes, 03 Agosto 2026 22:13

​“Dime quién te cobija en el poder y te diré a qué 'baúl' le debes tu carrera política”

Escrito por Henry Sánchez Ortiz

La degradación de la política: entre la frivolidad del "like" y el desprecio al pueblo.

​En la política actual hay quienes confunden la máxima tribuna de un Estado con el set de grabación de un video viral para redes sociales. El reciente y ruin escándalo protagonizado por las diputadas locales de Morena en Puebla, Nayeli Salvatori Bojalil y Elvia Graciela Palomares Ramírez —acompañadas por la hermana de la primera—, rebasó por completo la línea del mal gusto para instalarse de lleno en la discriminación pura y dura. Decir entre risas que las personas de la tercera edad "huelen a baúl" y mofarse del deterioro físico de los adultos mayores no es humor, no es "chiste de podcast" y mucho menos una simple indiscreción: es la muestra más cruda del desprecio hacia la misma gente a la que juraron representar.

​Hoy la sociedad civil exige su destitución inmediata y hasta la propia Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ha sido tajante: con una simple disculpa pública no basta. Sin embargo, ante el clamor social, la dirigencia estatal de Morena prefirió lavarse las manos como Poncio Pilato, escudándose en que "solo la dirigencia nacional tiene la facultad de sancionar". Vaya tibieza. Mientras la cúpula partidista se tira la bolita para no tocar a sus "figuras mediáticas", la ciudadanía exige respuestas éticas y castigos ejemplares.

​Morder los 'baúles' de la política que las hicieron poderosas

​Hay una contradicción vil e hipócrita en esta historia. Tanto Grace Palomares como Nay Salvatori se mofan hoy del olor a "baúl", olvidando conveniente y cínicamente que su propia existencia política se la deben precisamente a esos "viejitos" de la política a los que hoy ningunean.

​Ahí está el historial: Nay Salvatori escaló y se cobijó bajo la sombra de Andrés Manuel López Obrador para llegar al Congreso Federal en 2018, y más tarde buscó el cobijo de Miguel Barbosa Huerta para mantenerse en el mapa. Grace Palomares, por su parte, viene de ser cobijada políticamente en las filas del priismo bajo el padrinazgo de hombres de la vieja guardia como Mario Marín Torres, para luego dar el salto y cobijarse también con el barbosismo y la cúpula madura de Morena con tal de no soltar el hueso.

​Fueron esos "viejitos" de la política —con sus mañas, sus trayectorias y sus baúles llenos de mañas y expedientes— los que las arroparon, las apadrinaron y las impulsaron a los cargos de poder que hoy ostentan. Resulta indignante que hoy, desde la comodidad de una curul pagada con el erario público, escupan al aire mofándose del aroma del pasado cuando toda su carrera huele al mismo baúl de la vieja política que las amamantó.

​El juego del escándalo y el cinismo de la 'influencer'

​Para Nay Salvatori este juego no es nuevo. Ese ha sido siempre su modus operandi: provocar, lanzar comentarios ofensivos, encender la mecha de la polémica y victimizarse o regodearse en la contradicción para tragar atención mediática. Le encanta que la cuestionen porque en su lógica de influencer, toda publicidad es buena publicidad. Pero ya basta. Se tiene que poner un hasta aquí definitivo.

​Es urgente trazar una raya divisoria tajante entre la vida de influencer y la responsabilidad institucional de una diputada. Representar al pueblo exige dignidad, madurez y respeto, dentro y fuera del curul. La investidura legislativa no se quita cuando se apaga la cámara del Congreso y se enciende la del celular. Quien no tenga la capacidad mental ni el criterio ético para separar el espectáculo frívolo del servicio público, debe dejar la curul a alguien que sí respecte la dignidad humana.

​Un ultimátum para Morena

​Morena está obligada a tomar cartas en el asunto de manera urgente y contundente. Si el partido no sienta un precedente real y expulsa a las legisladoras o actores políticos que incurran en actos deplorables de discriminación, estas conductas se van a seguir repitiendo sin freno. Perdonar la frivolidad sistemática bajo el pacto de impunidad partidista solo provocará una cosa: que el circo se les termine saliendo de control.

​La política no es un filtro de TikTok ni un espacio para humillar a la gente. O Morena pone un alto ejemplar hoy y expulsa a quienes discriminan, o se vuelve cómplice directo de la humillación.

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