Bajo la justificación de las denominadas "novatadas" en la semana de inducción, más de 50 estudiantes sufrieron tratos degradantes por parte de alumnas de grados superiores. Durante este periodo, las jóvenes fueron privadas de agua, alimentos, uso de sanitarios y contacto con sus familias, además de sufrir agresiones físicas y verbales.
En conferencia de prensa, las afectadas rompieron el silencio para exponer el nivel de maltrato sufrido dentro del plantel. Una de ellas denunció que los directivos o encargadas se negaron a entregarla a sus padres durante un periodo prolongado, restringiendo además el acceso al agua potable y a servicios básicos.
Otra estudiante relató cómo eran levantadas de madrugada de forma agresiva: "De madrugada, a las 2 o más o menos, nos despertaron a gritos, moviéndonos las cobijas al punto de que me caí hasta el suelo".
Respecto a las condiciones de alimentación, las alumnas señalaron que apenas se les otorgaba un margen de "un minuto o dos minutos" para comer antes de retirarles los alimentos.
Las víctimas coincidieron en que el maltrato físico y mental era constante, haciendo un llamado a alzar la voz para frenar estos abusos y exigir justicia por quienes aún permanecen dentro de la institución padeciendo vejaciones.
Decenas de alumnas tomaron la decisión de abandonar el plantel debido a la gravedad de los hechos. Las jóvenes afectadas ya fueron reubicadas en otras instituciones educativas del estado para no interrumpir sus estudios.
El caso fue turnado a las autoridades correspondientes y la Secretaría de Educación reiteró que no se tolerará ningún tipo de novatada ni violencia dentro de las escuelas normales de Puebla.
