Como cada año, en vísperas del inicio del ciclo escolar, la Arquidiócesis de Puebla llevó a cabo esta celebración especial para encomendar a los estudiantes y pedir protección durante el nuevo año académico.
La escena se repitió en toda la capital: al término de la misa dominical, los menores pasaron al frente del altar con sus herramientas de estudio. Entre oraciones, el sacerdote pronunció:
"Protege a estos niños que confiadamente presentan ante ti sus mochilas y útiles escolares; concédeles que, con su actividad perseverante, perfeccionen la creación divina..."
Esta bendición, que se realiza el último domingo de agosto —un día antes del regreso a las aulas—, está dirigida a alumnos de todos los niveles, docentes y familias.
En Puebla capital, la ceremonia se efectuó al finalizar las misas dominicales en recintos como la Catedral, La Compañía, San Francisco y El Carmen, entre otros.
