El gobernador Alejandro Armenta abrió la puerta para que la entrega de los Latin Grammy llegue a la Angelópolis.
La idea suena a bombazo mediático internacional, pero Armenta fue claro: el gobierno no va a pagar solo la fiesta.
Durante su conferencia matutina, el mandatario señaló que el costo del evento es estratosférico y que el presupuesto público no está para lujos. Lo que sí puede aportar Puebla es lo que pesa: gestión, hotelería a su máxima capacidad, condonación de impuestos y toda la logística.
El capital financiero debe correr a cargo de los empresarios. El gobernador propuso un esquema compartido: los inversionistas participan con el financiamiento fuerte y el estado les retribuye con incentivos fiscales, facilidades y respaldo.
"Tenemos que hacer un análisis administrativo y financiero serio", advirtió, dejando en claro que, sin el aval y la cartera del sector privado, no hay trato.
Y por si alguien pensaba que sin los Grammy Puebla se desmorona, remató: Puebla no vive de un solo evento. Tenemos cultura, gastronomía, arte y pirámides que por sí solas llenan hoteles y restaurantes todo el año.
La pelota ahora está en la cancha de los empresarios poblanos. ¿Se animan a pagar la fiesta más grande de la música latina?
